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Bitácoras
en libertad
La
proliferación de los weblog en Internet demuestra que la
información también puede ser libre. Estos nuevos
medios de comunicación convierten a las personas en editores,
ayudan a construir un ciberespacio multifacético y desatan
la creatividad. Es una herramienta poderosa.
Todo empieza
por el formato: los weblogs recuerdan a los diarios de vida: sus
autores ingresan texto en orden cronológico: pero hasta allí
llegan las comparaciones: después de todo vivivimos en los
albores de la sociedad de la información: y eso está
produciendo un cambio de paradigmas.
En Internet
los weblogs también son conocidos como blogs, y en español
como bitácoras, precisamente porque asemejan a un diario,
a un diario en navegación ciberespacial, en los que lo habitual
es acompañar e incluso sustentar el texto con enlaces hacia
otras zonas de la Red de redes.
Hay otras características
de formato que pueden aparecer en gran parte de los weblogs: indicación
de la fecha, hora, botones de impresión, espacios para que
los usuarios opinen sobre los comentarios, links, listas de bitácoras
amigas. Y claro, todo esto envasado dentro de una página
web.
Pero el resto
es una expresión de la diversidad que puebla las redes, porque
en verdad existen muchos estilos de desarrollo del contenido, y
por supuesto infinidad de temas. En estos tiempos el formato del
weblog interesa tanto a sesudos analistas políticos como
a adolescentes deprimidas, a lo largo y ancho del planeta.
El weblog coloca
en manos de todas esas personas el poder de comunicar. Con diversos
resultados, abandonan el papel del receptor pasivo y ofrecen su
versión de los hechos grandes y pequeños de la vida.
El público, que en algunos casos responde en forma sorprendente
con lectura y participación, cuenta con una nueva visión:
estos editores no sólo comentan econtecimientos, sino que
con la entrega de links también ofrecen una navegación
dirigida.
Por supuesto
hay weblogs para todos los gustos, buenos y malos, porque cada uno
tiene la libertad de poner en línea lo que le dé la
gana. Eso contribuye a perfilar el tipo de lectores que llegarán
hasta allá, si es que llegan, o si es que el autor desea
que lleguen: todo es posible.
¿Cuáles
son las dimensiones de este fenómeno? Según analistas
de Internet en este momento hay entre 500.000 y un millón
de weblogs en Internet. Es un número enorme que nos habla
de un territorio vasto y muy desconocido, pues hasta marzo de 2002
aún no había un directorio o buscador con la capacidad
de aglutinar al menos la mayor parte de esa información (uno
de ellos tiene en lista apenas unos 3.000 sitios a marzo de 2002).
El formato de
diario o de recopilación cronológica de hechos es
antiguo y se practicaba en la prehistoria de Internet, hacia los
años 80, cuando la Red estaba formada por áridos documentos
y artículos reservados al mundo académico. Pero con
la web de los 90 cambió todo, y se produjo un nuevo alumbramiento.
El principio
ocurrió justo cuando apenas se había inventado la
World Wide Web, hacia 1992, y su principal mentor Tim Berners Lee
publicaba un boletín informando sobre los primeros sitios
web. Posteriormente el primer navegador de sitios web, Mosaic, tuvo
un sistema de información de este tipo en su sección
de "Lo nuevo". Hablamos de 1993-1994.
Después
vino el big bang de Internet y entre 1995 y 1998 aparecieron una
serie de sitios web, en general muy especializados, que publicaban
comentarios de sus editores. En esos tiempos un aspecto fundamental
era el de los enlaces: el modelo estaba apegado al diario de navegación.
La oleada de
weblogs comenzó a gestarse en 1999, y ese año tuvo
un aporte que la mayoría de los analistas ciberespaciales
consideran esencial: apareció Blogger, un sistema de publicación
automática, gratuito, diseñado para personas sin mayores
conocimientos técnicos, que permite crear una bitácora
en unos pocos minutos.
En la actualidad
quienes aspiran a ser editores de weblogs tienen una serie de herramientas
adicionales para elegir. Blogger ya cuenta con un sistema de alojamiento
gratuito para weblogs, llamado Blogspot, y en Internet es posible
conseguir otras herramientas gratis o muy baratas para construir
bitácoras, con diverso grado de dificultad, como Greymatter,
Movable Type, Slashcode... Y también existen las pagadas,
entre las cuales la más conocida es Manila.
Algunos de esos
sitios tienen material en español, pero además han
comenzado a surgir herramientas diseñadas especialmente para
hispanoparlantes, como Bitácora Fácil o Bitako (aunque
no estaba habilitado hasta la publicación de esta nota).
Y hay directorios en nuestro idioma que comienzan a tomar forma,
como Bitacoras.net.
Debido a que
en un principio la programación de estos sitios no era automática
los primeros editores eran casi siempre gente muy involucrada con
la tecnología. El ejemplo de uno de los weblogs legendarios,
Slasgdot, que ofrecen el sistema Slashcode, es claro: se trata de
uno de los sitios más concurridos e interactivos, pero para
quienes no estén inmersos en la jerga de los fierros o los
programás informáticos será practicamente ilegible,
aunque hablen inglés.
En español
el Barrapunto.com es un weblog muy activo, pero nuevamente está
claro que tiene por detrás gente muy versada en tecnología,
lo que se nota por la agilidad de sus sistemas de comentario y de
publicación.
La estructura
de los weblog tiene como constantes (aunque nada es sagrado) un
encabezado con el título, una zona central donde se coloca
el contenido dinámico, es decir los apuntes de la bitácora,
y los laterales con enlaces, acceso a archivos, información
sobre el autor, etc.
Pero además
cada comentario suele tener su propia dirección, para que
a su vez pueda ser enlazado, y en muchos sitios hay herramientas
adicionales: buscador por palabras clave, versión para imprimir,
y una cosa fundamental, espacio para comentario de los usuarios.
Los comentaristas
más hábiles en el manejo de tecnologías para
construir sitios web alcanzan estupendos resultados en gráficos
y pueden incorporar recursos que suelen estar vedados a los más
legos. Algunos de estos sitios ganan los premios de los weblogs,
conocidos como Bloggies.
La posibilidad
de incluir comentarios de los lectores potencia a los weblogs de
una manera increíble, ya que en la práctica los convierte
en otro medio para la interacción entre internautas, que
es uno de los aspectos clave para entender la trascendencia de Internet.
Por detrás de los monitores está en plena gestación
un fenómeno de cibersociedad, al cual las bitácoras
contribuyen en forma importante.
La posibilidad
de hacer comentarios y de enlazar otros weblogs tiene como resultado
la gestación de relaciones de comunidad de individuos relacionados
a través de sus bitácoras. Gente que habla sobre el
mismo tema, con códigos similares, aunque lo haga en países
distintos, y aunque no se hayan visto la cara ni siquiera por webcam.
¿Cuál
es el resultado de los weblogs? La respuesta es que se trata de
una producción de calidad, profundidad e impacto desigual,
debido a su gran variedad. Algunos tienen muchas visitas porque
son buenos, otros porque estan mejor conectados, o porque participan
en redes donde parece imperar la admiración mutua traducida
en frecuentes links. Pero muchos son casi invisibles.
Algunos weblogs
son actualizados varias veces al día, otros vegetan sin destino,
estancados. Hay bitácoras bien escritas y mal escritas, petulantes
y encantadoras, personales y de temas de interés general.
Uno puede encontrar
verdaderos diarios de vida en este mundo, gente que escribe sobre
sus pensamientos. Alison, de bluishorange, ganadora de un Bloggie
2002, dice que la vida es difícil, y recibe 33 comentarios
como si nada.
Allí
mismo están las adolescentes que escriben todos los días
sobre los acontecimientos de su vida privada. Algunas de ellas practican
un lenguaje meloso y sugieren a los visitantes que pueden hacerles
'regalos' a través del sistema de 'lista de regalos' o 'wishlist'
que ya mantienen sitios como Amazon.
La lectura de
los diarios de vida en Internet es generalizada, y a sus autores
parece no importarles, todo lo contrario. A juzgar por la cantidad
de visitas que tienen algunos de estos sitios, estamos frente a
una intensa manifestación de voyerismo y de morbo ciberespacial.
Otra más...
Además
proliferan los sitios de personas que comentan la realidad en general,
o los que desarrollan allí sus intereses literarios.
También
hay weblogs dedicados a comentar aspectos específicos de
la actualidad política, económica, tecnológica,
social o cultural. Es perfectamente factible construir uno de estos
sitios para comentar y enlazar vía Internet temas como 'política
financiera latinoamericana' o 'música popular brasileña'.
El resultado dependerá tanto del interés y conocimiento
de la persona, como de su capacidad de síntesis y análisis.
Amén de la redacción.
Los weblogs
también tienen otro potencial: sirven para publicar temas
en forma dinámica en sitios web con la colaboración
de varios editores autorizados, o para difundir vía un moderador-administrador
las opiniones de un grupo de usuarios, o para conversar privadamente
en una zona protegida por clave sobre un tema o un proyecto.
La libertad
que hay en estos momentos para hacer y publicar los weblog es inédita,
y sin duda contribuye a democratizar el acceso a la comunicación.
Ahora son muchas las personas que pueden tener un medio.
Sin embargo
los conceptos absolutos no existen. Ya sabemos que la democratización
en el acceso a la información generada por Internet es verdadera
aunque está influida por la realidad: es verdadera para quienes
tienen teléfono o acceso a una conexión, y saben leer
y pueden manejar una computadora.
Como emisores
los weblog tienen mucho menos poder que las grandes maquinarias
de los medios, y desde luego se trata de un sistema reservado sólo
a personas con, al menos, nociones sobre creación de sitios
web. Pero supongamos que es cierto, que hay democratización,
que cuando haya cinco millones de weblogs habrá una masa
crítica absolutamente ineludible, y que los jóvenes
con acceso a la educación podrán acceder también
a las herramientas para crearlos.
Y en el futuro
de los weblogs, más allá del surgimiento de herramientas
novedosas para crearlos, seguramente veremos nuevas cosas: que en
los más visitados se haga más frecuente la publicidad,
que sean descubiertos en forma más definitiva por ciberindustrias
avasalladoras como la del porno, que puedan ser utilizados en forma
comercial para comentar productos, que critiquen el gobierno y el
estado de las cosas, o que transmitan mensajes de odio, o esperanza.
Pero quizás
todo eso ya está pasando.
(fin)
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