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de Google
Buscadores
de internautas
Érase
una vez Yahoo!
Naturaleza
de los buscadores
Para
encontrar buscadores:
Buscopio
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Buscadores
de dólares
Oceánica,
caótica, abrumadora... Sería imposible navegar en
Internet sin la orientación de buscadores y directorios.
Pero en tiempos de crisis algunos de estos servicios decidieron
conseguir dólares por doquier, aunque eso signifique alterar
la naturaleza ciberespacial.
Los servicios
de búsqueda de información en el cibermundo ya no
son como antes. En el pasado, hace unos seis o siete años,
irrumpieron en la vida de los internautas como herramientas gratuitas
y abiertas, esenciales para conseguir información en la Red.
En cambio ahora forman parte de una industria con síntomas
de elefantiasis que ávida de dinero emula un viejo modelo
de negocios: el de la guía comercial.
El panorama sería desolador si no existieran aún algunos
buenos servicios gratuitos como Google, Alltheweb o Open Directory
Project y otros de menores dimensiones. ¿Por qué?
Pues porque estas estrategias de búsqueda de ganancias alteran
la naturaleza ciberespacial y acentúan la vocación
comercial en una Internet que, después de todo, no es un
bazar sino un sistema de intercambio de información con consecuencias
aún impredecibles para la civilización.
Los primeros buscadores de gran calado respondieron a la explosión
de la World Wide Web que se produjo en 1994 y 1995. Al principio
eran una mera herramienta de navegación, pero con el tiempo
crecieron y se multiplicaron, transformándose en una poderosa
industria. La búsqueda en Internet, por otra parte, es una
actividad apasionante que congrega por igual a investigadores científicos
y estudiosos del márketing en busca de nuevas fórmulas
de ubicación de la información.
Pero en la vitrina más visible de ese mundo apasionante,
en este momento la tendencia es: comercialización de los
servicios.
La comercialización de los servicios de búsqueda se
manifiesta esencialmente a través del cobro de una cuota
para colocar la dirección de un sitio web en los resultados
de algunos grandes servicios de búsqueda, o para ubicarlo
en un puesto aventajado frente a los demás casi siempre sin
especificar que se trata de una operación comercial. Yahoo!,
Altavista, Lycos, Terra, Teoma, LookSmart, Inktomi, Overture, se
cuentan entre los servicios que optaron por mecanismos de inclusión
pagada en sus directorios.
Algunos de estos servicios ofrecen una alternativa de inscripción
gratuita, pero no garantizan que sea revisada ni incorporada. Quienes
han hecho la prueba de utilizar estas fórmulas gratuitas
en buscadores que también tienen opciones de pago saben la
verdad: es una lotería, nunca sabes si va a resultar.
Este modelo de negocios de cobrar a quienes desean aparecer en los
resultados comenzó a ganar adeptos desde fines de los años
90, y a comienzos del siglo XXI se ha generalizado. Una de sus motivaciones
principales son las condiciones del mercado: después de la
crisis '.com' fue casi imposible mantener el viejo modelo, basado
en la publicidad. Y para entonces los grandes sistemas de búsqueda
ya se habían convertido en maquinarias complejas y costosas.
Por supuesto, no tiene nada de malo buscar recursos para paliar
la crisis, tampoco es un pecado querer ganancias. El problema con
el nuevo modelo de negocios es que margina a quienes no puedan o
no quieran invertir en el despliegue de sus sitios web en los sistemas
de búsqueda, y por lo tanto afecta los resultados, que ya
no reflejarían una exploración en toda la Red sino
sólo en el sector de Internet dedicado a la compra-venta
de productos y servicios.
Los grandes servicios de búsqueda que adoptan esta estrategia
emulan cada día más a unas páginas amarillas
donde los comercios y oficinas pagan por aparecer. En algunos foros
de especialistas en buscadores consideran que los resultados son
en realidad un aviso publicitario.
El tema es más complejo de lo que parece porque estos servicios
no explican en forma clara cuál es la naturaleza de los resultados
que ofrecen, y muchos navegantes siguen creyendo que las condiciones
no se han alterado cuando, por ejemplo, Yahoo! ya anunció
que cobra unos 300 dólares anuales por estar en su directorio.
Incluso Overture (ex GoTo), que usa el sistema de 'pago-por-clic'
mediante el cual cobra al avisador (en este caso no hay otro nombre
posible) por cada usuario que haga clic en su link, hay una confusión.
Aunque está indicada la tarifa que se pagará por el
clic, basada en un sistema de subasta de palabras clave de mayor
o menor popularidad, el sitio no se limita a la guía comercial
y sigue entregando, en caso que no tenga anunciantes, otros resultados
de Internet. Es decir... ¿sigue siendo un buscador o son
unas páginas amarillas?
En la práctica muchos de estos servicios aún colocan
en sus listas de resultados a sitios web que no han pagado ninguna
tarifa, pues de lo contrario serían escuálidos y limitados,
pero es probable que algunos sigan avanzando en su mutación
hacia una guía comercial, si algún día logran
obtener viabilidad comercial de esa forma.
Otros, como Teoma, confiesan que sólo aceptan sugerencias
cuando son pagadas, pero que el 90 por ciento de su base de datos
es recopilada por sus 'arañas' de software que indexan los
sitios. Y por fin: ¿quién pagó y quién
no pagó? ¿Qué sitios aparecen en primera página:
los más relevantes o los que pagaron? La situación
es igual de turbia en el caso de Yahoo!, donde la comercialización
está a la orden del día.
Esta situación coloca al usuario de los servicios de búsqueda
frente al desafío de saber interpretar los resultados. Si
uno lee las noticias en diarios ansiosos por el estallido del e-commerce,
da la impresión que la mayor parte de la gente anda en busca
de comprar o vender por Internet. Pero aunque el comercio es una
fuerza de impacto comprobado en la historia de nuestra civilización,
la verdad es que la gente busca información en general.
Información sobre astrología, sexo o cantantes de
moda. O sobre la naturaleza del genoma humano, o sobre terrorismo,
o sobre juegos de video, o sobre historia. O también andan
en busca de alguien con quien chatear, mandarse un email, luego
intercambiar fotos y quizás llegar hasta el ciberorgasmo.
Y claro, algunos también quieren comprar o hacer negocios,
porque después de todo se trata de un cambio de paradigmas.
Entonces el desafío para el usuario es el de saber si los
resultados son confiables, o si responden a una estrategia comercial.
Por supuesto, las empresas grandes que pueden gastar algunos miles
de dólares saldrán mejor ubicadas en los resultados.
Pero, ¿son la fuente de información que nos interesa?
Otra cosa importante: muchos buscadores que son aparentemente gratuitos
surten sus bases de datos a través de servicios pagados como
LookSmart, Inktomi o Teoma.
La alternativa es usar servicios que sean menos comerciales o más
diáfanos en sus intenciones. Hay miles de buscadores y directorios
en los rincones del ciberespacio. Los que son especializados suelen
elegir los sitios que enlazan sin cobrarles, lo mismo sucede con
la mayor parte de los que abarcan zonas geográficas específicas.
Y además aún quedan algunas herramientas potentes
que pueden utilizarse con confianza, al menos hasta marzo de 2001.
Una de ellas es Alltheweb.com, que no parece tener intenciones comerciales
en sus listados (ni siquiera tiene publicidad), y funciona con rapidez,
en varios idiomas, aún cuando su casa matriz, Fast Search,
sí incursiona en una veta más comercial.
También existe el Open Directory Project, un proyecto de
alcance mundial que busca registrar los sitios en categorías
y subcategorías al estilo de una taxnonomía, para
formar un gran directorio. No es un proyecto comercial, y eso genera
algunos problemas, como la falta de dinamismo en la incorporación
de sitios para algunas categorías, pero sin duda es un servicio
que tiene un potencial importante.
Y el otro servicio de búsqueda es Google, que está
convertido en una herramienta fundamental de la Internet actual.
Declara bastante más de 2.000 millones de páginas
web indexadas, y una gran cantidad de servicios especializados que
lo convierten en un sitio de lujo, aunque con una gráfica
sencilla que se agradece.
Pero además es importante hacer notar que Google es comercial.
Vende publicidad similar a la de Overture al proponer 'pago-por-clic'.
Pero en este caso la publicidad está claramente separada
de los resultados, que no se ven afectados ni minimizados. ¿Cuánto
durará? Imposible decirlo, en el cibermundo todo cambia demasiado
rápido.
En 1995, que es como la prehistoria de esta historia ciberespacial,
los dos buscadores estrella eran Yahoo! y Altavista, y aparecían
algunos que se diluyeron (o están en ese proceso) como Excite
o Infoseek, pero nadie sabía nada de Google...
(fin)
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