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Dominios peligrosos
En los territorios donde late el sistema nervioso de Internet las tensiones son frecuentes. No es fácil mantener la estabilidad de un sistema mundial donde no hay dueños ni jefes. Y uno de los temas más candentes es el de los nombres de dominio.

No muy lejos del pasado de las pirámides egipcias unos 300 individuos trataron de construir el futuro a resguardo de un aire acondicionado de cinco estrellas. Pero no lo consiguieron, y decidieron que después del encuentro en El Cairo en marzo del 2000, seguirán intentándolo en Tokio en julio, y si es necesario en algún otro lugar del mundo un poco después. El resultado de su búsqueda es incierto pero urgente: tratan de crear un sistema eficiente para el manejo de los nombres de Internet.
Los nombres, que en el argot ciberespacial son conocidos como dominios, se convirtieron en un bien codiciado dentro de la Red de redes. Hay bolsas donde son subastados, corredores y especuladores que los negocian a diestra y siniestra, países pequeños que los comercian al mejor postor, y abogados que entablan demandas en medio de la difusa legalidad que caracteriza el tema de la propiedad intelectual y las marcas en estos tiempos.
Esos dominios son únicos, están asociados a un código numérico que permite ubicarlos en cualquier lugar de las redes, y están compuestos por el nombre propio (como Yahoo), asociado a una categoría "superior" o genérica colocada al final de las direcciones web que puede ser geográfica (.ve para Venezuela, por ejemplo) o de contenido (.com, .org o .net).
Hasta ahora los dominios genéricos han sido manejados por Estados Unidos, pero el plan es que este comienzo de siglo la administración recaiga sobre la Corporación de Internet para Nombres y Números Asignados (ICANN), una entidad de carácter internacional, no gubernamental, creada hace un año para tratar de poner orden en ese mundo. Pero su reunión del 7 al 10 de marzo en Egipto comprobó una vez más que no es un tema fácil.
Durante los próximos meses la ICANN deberá decidir sobre la incorporación de nuevos dominios genéricos ante la aguda escasez de direcciones ".com", las favoritas de los habitantes de la Red. Hay varias propuestas sobre la mesa (.firm, .news, .arts, .biz), pero aún faltan las decisiones finales. Y el proceso indudablemente provocará algunos conflictos, que van desde el desafío técnico de hacer "reconocibles" estos dominios, hasta la multiplicación, previsible, de problemas con marcas registradas.
ICANN necesita reforzar su legitimidad y ganarse un espacio como ente coordinador para temas de la Red para poder manejar con autoridad el tema de los dominios de Internet, y en Egipto se discutió ampliamente sobre la posibilidad de realizar elecciones abiertas para elegir sus directivos, con la participación de cibernautas inscritos a motu propio en el sitio web de http://www.icann.org, a comienzos de noviembre.
Pero algunos críticos temen que la representación sea desproporcionada desde el punto de vista geográfico ya que 69 por ciento de los 6.000 inscritos hasta ahora son estadounidenses, y también hay desequilibrio en materia de género, pues sólo 4 por ciento son mujeres. Además, se ha planteado que el plan es anglocentrista, porque impone el inglés como idioma para los dominios.
La jefa de la ICANN, la famosa analista de Internet Esther Dyson, ha descrito la Corporación como un ente que permite reunir a la "comunidad de Internet" en busca de soluciones a los problemas de un sistema como Internet. "Si quieres hacerlo bien, lamentablemente necesitas una estructura, una burocracia, alguien que responda por lo hecho... y eso es lo que hace ICANN".
Su aparición en el mundo de la Red la integró al grupo de la Internet Society y de la Fuerza de Tareas de Ingeniería en Internet (IETF), dos organizaciones independientes, sin poder visible, que practican una cierta coordinación del desarrollo de la conectividad mundial, con el fin de garantizar su consistencia y armonía.
Sin embargo, más allá de las normas tecnológicas no todo es armónico. Y el tema de los dominios es el que mejor ilustra las tensiones en Internet, motivo principal de una especie de "guerra" subterránea que estremeció el ciberespacio durante 1997 y 1998 con escaramuzas entre Ginebra y Washington y que, precisamente, terminó con la creación de ICANN.
El organismo de EE.UU. encargado de los dominios genéricos de contenido, Internic, entregó la administración de los nombres a la empresa Network Solutions, que durante tres años operó un monopolio cuestionado desde todo el mundo. En esa época una Autoridad de Nombres Asignados en Internet (IANA) se encargaba de supervisar el sistema, y de plantear soluciones para garantizar su viabilidad en el futuro.
En 1997 IANA participó de una iniciativa de carácter mundial, con sede en Ginebra, para introducir siete nuevos nombres de dominios. Poderosas empresas, países y próceres de la conectividad participaban de esa estrategia visionaria que llegó a reclutar más de 80 empresas para negociar los nuevos nombres.
Sin embargo Estados Unidos hizo todo lo posible por torpedear ese plan, presentó su propia estrategia, y proclamó sus dudas en torno a la viabilidad tecnológica del plan. Mientras, en Washington no faltaron las voces que clamaban por mantener el control de una Red que había sido inventada en ese país, con recursos del Pentágono.
Al final se logró un acuerdo que involucró a numerosos operadores y activistas de Internet, y terminó en la creación de la ICANN, mientras el plan suizo quedaba en el olvido. Y esto implicaría el retiro progresivo de Estados Unidos de la administración de nombres.
ICANN ya ha nombrado una decena de empresas para que compitan con Network Solutions en la asignación de los dominios por contenido (los geográficos son entregados en cada país), lo cual genera diversas agitaciones por captar a los nuevos propietarios, al estilo inmobiliario. Para tener uno de esos dominios hay que pagar 70 dólares por dos años, pero ya empiezan a escucharse ofertas...
Y entretanto, la ICANN también decidió publicar un aviso: están buscando un director ejecutivo, para que tome las riendas del enredado mundo de los nombres en la Red.

(FIN)

 

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