La empresa
digital
Uno de los secretos para el aumento de la conectividad
a Internet en América Latina es generar una verdadera economía
digital. Pero el ciberespacio aún está lejos de muchas
empresas.
Hace algún tiempo uno de esos mensajes electrónicos
que se 'forwardean' o reenvían entre amigos trajo consigo un
documento elaborado para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID,
http://www.iadb.org) sobre "Análisis
y propuestas para la difusión de Internet en las pequeñas
y medianas empresas latinoamericanas".
La incorporación de las empresas pequeñas y medianas
a Internet es clave porque generarían una fuerza de gravedad
que impulsaría la conectividad de esta región del mundo.
Sería un paso gigantesco hacia la formación de una economía
digital. Pero nadie cree que sea una meta fácil, sino todo
lo contrario.
El estudio para el BID, firmado por Nicolo Gligo, incluye un retrato
interesante de la vocación ciberespacial demostrada por las
sociedades latinoamericanas. Aunque el informe es del año pasado
y los datos a veces fueron recogidos de un 1999 que parece lejano
en términos de Internet, las proporciones de conectividad reflejan
una realidad que no ha cambiado demasiado.
Las cifras, atribuidas al Internet Software Consortium, confirman
a Brasil como líder en la cantidad absoluta de 'hosts' o servidores
de Internet, computadores que operan como 'compuertas' hacia la Red
de redes, y que pueden tener un número variable de usuarios
conectados por detrás. Ese país aparece con 412.869
hosts, mientras México registra 254.053, Chile 37.596, Venezuela
36.427 y El Salvador 725.
Una de las cosas interesantes de este documento es que también
trata esas cifras de una manera diferente, lo cual permite medir su
verdadero alcance: ¿cuántos de esos hosts hay por cada 10.000
habitantes? En ese caso el 'ranking' varía, y Brasil aparece
varios puestos más abajo, mientras que la distancia entre naciones
como Chile y Venezuela se ensancha.
El estudio dice que los países más conectados por cada
10.000 habitantes son Panamá con 40,96 hosts, Argentina con
38,86, Uruguay con 38,83, México con 26,51, Chile con 25,63
y Brasil con 24,89. En el caso de Venezuela la penetración
es de 15,67, mientras que en el de Colombia es de 12,85. Los países
menos conectados son Honduras con 0,18 hosts, y Bolivia con 0,49.
De acuerdo con esta misma medición España y Francia
tienen 161 y 174 hosts por cada 10.000 habitantes, en Estados Unidos
y Canadá pasa de los 1.000 y en Finlandia ya bordea esa cifra.
Los datos sobre la penetración de Internet sirven para evaluar
la madurez de una tecnología en una sociedad. La falta de madurez
de la tecnología inhibe la incorporación de muchas empresas
al ciberespacio. Y a su vez, la lentitud por parte de los actores
económicos en utilizar las redes se refleja hacia el resto
de la población. Un problema circular.
"En general, las pequeñas y medianas empresas desconocen los
beneficios que el uso apropiado de Internet puede brindarles", afirma
Gligo, para quien esos beneficios sólo pueden ser producidos
por un proceso de aprendizaje que comprenda tanto el uso de la tecnología
como uno de los elementos más complejos de esta era: el uso
eficiente de la información.
Entre los factores inhibidores para la incorporación de las
empresas a Internet este especialista menciona precisamente esa dificultad
para evaluar los beneficios potenciales, considerando que estas suelen
ser "adversas a asumir riesgos". Según dice esa dificultad
está relacionada con el bajo grado de penetración y
desarrollo de la tecnología, pero también con lo que
denomina como "cortedad de miras" por parte del empresariado.
La incapacidad de muchas empresas de evaluar o considerar los beneficios
las distancia de la decisión de incorporarse a Internet, especialmente
cuando son de menor tamaño. Las de mayores dimensiones suelen
tener capacidad de evaluación, y cuando se mantienen fuera
de las redes argumentan razones de costos, falta de interés
e inseguridad de los sistemas.
Gligo hace referencia a un estudio académico realizado en Chile
a fines de 1999 según el cual 60 por ciento de las empresas
no usan Internet. En respuesta a las preguntas 32 por ciento del total
aseguró que no lo hacían por razones de costos, mientras
23 por ciento advirtió que no percibía la utilidad de
conectarse, 15 por ciento admitió no estar interesada y una
proporción similar desconocía el tema.
El estudio hace notar que incluso en los países con mayores
recursos donde hay una tendencia casi inercial a incorporar Internet,
existen políticas bien definidas orientadas especialmente a
estimular el aumento de la conectividad. En este sentido, destaca
la importancia del papel que puede asumir el Estado como promotor.
La incorporación más masiva de las empresas requiere
del desarrollo de una infraestructura de telecomunicaciones a la cual
sea fácil acceder, la generación de contenidos y servicios
útiles en el ciberespacio, la concientización de quienes
deben tomar las decisiones.
El establecimiento de reglas claras para transacciones como las de
comercio electrónico (con legislación destinada a garantizar
el intercambio, como la firma digital) o medidas que impulsen el contacto
con Internet (como declaraciones de impuestos o servicios aduaneros
on line), son considerados factores importantes en el proceso de estimulo
para la creación de empresas digitales.
Pero aún cuando se cumplieran las condiciones enumeradas por
este estudio del BID, nada está garantizado. La llegada de
Internet implica un cambio de paradigmas y eso implica un cambio en
las maneras de pensar, que a veces tarda mucho en producirse, especialmente
cuando hay una sensación de crisis.
Aunque hay un consuelo: a lrgo plazo la conectividad del futuro está
garantizada: cuando estas transformaciones son tan abruptas, con el
tiempo no queda otra alternativa que adaptarse. La vieja ley de la
selva.
Nota:
El documento del BID está reseñado en http://www.iadb.org/sds/publication/publication_1767_s.htm
pero el día que lo visitamos no funcionaba el enlace de 'attach'
donde presuntamente está el texto completo.