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Lingua
protocolar
Teoría sobre el inglés: en un ciberespacio sometido a
una creciente diversidad idiomática, este idioma se transforma
en protocolo para la comunicación. Una especie de software perfecto
en sus imperfecciones, usado para lidiar con las distancias impuestas
por la 'ciberbabel'.
¿Cuál es el idioma de Internet? Gracias al aumento de la diversidad
la respuesta a esa pregunta será cada día más difícil
de responder. Sin embargo se puede endosar sin miedo una teoría:
hasta ahora ha sido el inglés. Y en el futuro, por detrás
de la ciberbabel de la Red de redes, podría seguir siendo el
inglés.
Pero entonces ya no sería un idioma predominante pues habría
contenido abundante en muchas lenguas, sino una especie de protocolo
de comunicaciones, una lingua franca cuyo uso perfecto o imperfecto,
puro o contaminado, permitirá comunicarse con otros actores de
Internet, aunque diariamente hablen o produzcan sitios web en tamil,
ruso o castellano.
"Podría funcionar como una especie de TCP/IP humano", sentenció
el profesor franco canadiense Jean Claude Guedón durante una
conversación en un hotel de Santiago de Chile el siglo pasado,
citando las siglas del protocolo de comunicación entre computadoras
cuyo uso concertado hace posible la existencia de Internet.
La conversación la recordamos después de leer algunos
estudios, que en Internet casi nunca son concluyentes, donde se indica
que el inglés pierde terreno en la Red.
Guedón, quien proviene de un mundo francófono donde el
idioma se cela con intensidad, planteaba en ese entonces la ventaja
de contar con un "lenguaje vehicular", que es como él define
un protocolo. Es decir, un mecanismo para facilitar la comunicación
entre los seres. "La existencia de un lenguaje universal es positiva",
reflexionó. Y advirtió que nadie debería espantarse
por esta posibilidad, pues se trata de la visión de un mundo
en el cual "se habla inglés, pero donde no se debe hablar únicamente
en inglés".
La reflexión de Guedón, autor de uno de los libros primigenios
sobre la condición ciberespacial llamado "La Planète Cyber",
tiene una indudable proyección en una Internet que con el tiempo
ha demostrado un gran potencial para diversificarse. En términos
lingüísticos eso se traduce en el despliegue de información
en una variedad cada vez más importante de idiomas.
Este es un hecho trascendental porque implica la consolidación
de Internet como un instrumento mundial. Nadie debe perder de vista
que la red de redes fue inventada en Estados Unidos hace 30 años,
que durante 20 años su desarrollo estuvo prácticamente
confinado a ese país, y que cuando aparecieron los sitios web
en la vida de los navegantes de diversos países del mundo, entre
1994 y 1996, la abrumadora mayoría estaban en inglés.
La situación a partir de entonces ha cambiado y eso es notorio:
las Internet locales y regionales han explotado, un hecho que se refleja
en la aparición de portales, de buscadores, de aventuras de comercio
electrónico, y en la llegada de gran cantidad de inversiones
hacia sitios en chino, en hindi o en francés.
Ya a fines de 1999 la revista "Wired" publicó en su sección
de estadísticas "Inforporn" un gráfico según el
cual el inglés abarcaba 62,1 por ciento de Internet, y eso reflejaba
una disminución importante frente al uso hegemónico de
esa lengua en los años fundacionales del ciberespacio. Por cierto,
que en ese estudio el japonés apareció segundo con 24,4
por ciento, el alemán tercero con 15,9 por ciento y el castellano
en cuarto lugar con 11,2 por ciento.
La tendencia a la diversidad tiene que ver con la naturaleza del mundo
conectado: se trata de un planeta donde existen 6.700 lenguas, algunas
de ellas más usadas que otras. Pero pensemos en los idiomas más
populares del mundo: el chino es el primero, luego el inglés,
en tercer lugar el hindi-urdú, luego castellano, inglés,
bengalí y ruso, de acuerdo con los datos contenidos en el proyecto
"Babel" de la Internet Society.
Muchos analistas de Internet consideran que hay un destino indudable:
vamos hacia una red donde el mundo de los idiomas reales se volcará
hacia el territorio virtual. Casi nadie duda que en unos años
más China será el país con más cibernautas
en el mundo.
Y es justamente en ese ciberespacio diversificado donde la tesis de
Guedón se pone interesante: la protocolarización del idioma
lo transforma en una herramienta para quienes quieran entrar en contacto.
Forzado por la realidad, es diferente al sueño más romántico
del esperanto creado por L.L. Zamenhof en 1885, que nunca caló
como idioma universal pues fue muy poco utilizado.
Una de las consecuencias previsibles del uso de este idioma-protocolo
es el surgimiento o reforzamiento de nuevos híbridos. Los primeros
síntomas de estas degeneraciones o evoluciones (todo es según
el color del cristal...) ya son visibles porque la aparición
de Internet generó nuevas palabras, y éstas casi siempre
son en inglés: web, chat o browser son términos utilizados
por gente que habla los idiomas más diversos.
Los autores de ciencia ficción no pierden de vista este fenómeno
hacia el futuro, provocado por el desarrollo de Internet o por las migraciones
o por la globalización. Libros como La Naranja Mecánica
o Neuromancer y películas como Blade Runner
contienen dialectos "de fusión". En el caso del castellano los
cambios son liderados por los "latinos" estadounidenses, de la mano
del spanglish, y más recientemente del ciberspanglish: "para
emailearte desde la web cliqueo el mouse en el botón de send".
¿Desaparecerán algunos lenguajes? ¿surgirán idiomas nuevos?
Por el momento está claro que los idiomas más hablados
tienen cada vez más presencia en Internet: no hay fronteras,
pero si hay lenguas que definen comunidades. Guedón incluso detectó
la aparición de "diásporas sintéticas", personas
unidas por intereses comunes que confluyen el ciberespacio. Y con frecuencia
ese común denominador es el lenguaje, aunque sea uno en peligro
de extinción, uno en duda como el esperanto, o en proceso de
creación como el artificial "klingon" de la serie "Viaje a las
Estrellas".
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