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Secretos en reunión
Hasta
James Bond tiene problemas para definirse en un mundo tan cambiante.
Pero hay otros, menos imaginados, que siempre tienen una misión
secreta. Y así, los espías verdaderos terminan mirando
en la misma dirección: hacia Internet... La palabra clave es
"Echelon".
El paisaje de
Menwith Hill aparece en la pantalla: verdes ingleses, una cierta neblina,
y luego la reja... y más allá unas estructuras blancas
que parecen gigantescas pelotas de golf. La visión tiene un
toque extraterrestre, el misterio es generalizado. Pero no hay misterio,
sólo se trata una de las estaciones de la red de espionaje
más sofisticada y secreta del mundo, capaz de interceptar miles
de millones de mensajes de Internet cada hora. ¡Sólo eso!,
Echelon.
Durante unos dos años Internet ha sido epicentro de todo tipo
de especulaciones, denuncias y revelaciones sobre Echelon, que provoca
urticaria entre quienes no participan de esta red secreta.
Una red secreta aunque ya no lo sea tanto, porque las instalaciones
de Menwith Hill aparecien retratadas en numerosas televisoras y revistas
del mundo desde hace tiempo. El escándalo partió con
la presentación de un revelador informe ante el Parlamento
Europeo, según el cual el sistema tiene la capacidad de interceptar
una abrumadora cantidad de llamadas telefónicas, faxes, correos
electrónicos y hasta navegaciones. Para muchos es casi una
pesadilla, casi peor que los hackers.
"Estamos impactados porque este tipo de espionaje no haya generado
protestas oficiales, pese a que existe desde hace años", dijo
en ese momento la portavoz de la institución europea, Nicole
Fontaine.
Una de las conclusiones de quienes investigan Echelon es que la red
secreta estaría siendo utilizada para realizar espionaje industrial,
materia prima para las guerras frías de un futuro que ya comenzó.
La aparición de Echelon en sociedad en 1999, adornada con toda
clase de negativas y evasivas de los presuntos responsables, no hizo
otra cosa que confirmar sospechas de vieja data, y demostró
que ciertas paranoias, aunque tengan aires de fantasía, a veces
pueden estar justificadas. En especial cuando se trata de las ansias
de control que ejercen los aparatos de seguridad del estado.
La información recopilada por especialistas en el tema desde
hace una docena de años indica que la misteriosa Agencia Nacional
de Seguridad (NSA), uno de esos organismos que parecen inspirados
en "Los Archivos Secretos X", está detrás de Echelon,
una verdadera cofradía anglosajona en la cual confluyen Estados
Unidos, el Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelandia.
"Alguien te está escuchando", había advertido en 1988
un artículo publicado por "New Statesman", donde se identificaba
a la red como Proyecto 415, "capaz de espiar a la mayoría de
nosotros, durante la mayor parte del tiempo". Esa fue la primera vez
que el sistema de espionaje fue denunciado.
Desde entonces proliferaron los rumores sobre su existencia, que años
después encontraron terreno fértil en Internet. El punto
de partida de todas las investigaciones es el web de www.echelonwatch.org,
desarrollado por defensores de la libertad y el derecho a lo privado
en Internet, donde se revela que los orígenes de Echelon se
remontan a 1947 cuando estadounidenses y británicos planificaban
sistemas de escucha para la guerra fría. Y todo habría
cuajado en 1971, en plena prehistoria del ciberespacio.
En las "preguntas más frecuentes" o FAQ de este sitio web se
citan algunos datos: "Echelon podría interceptar hasta 3 millardos
de comunicaciones al día, incluyendo llamadas telefónicas,
correos electrónicos, visitas a sitios de Internet, transmisiones
satelitales y otros".
Sin embargo las verdaderas capacidades de esta red de espionaje aún
son desconocidas. También es cierto que muchas de esas comunicaciones
viajan fuertemente encriptadas, y son presuntamente inviolables.
Todo parece indicar que Echelon incluye una red de satélites,
implica incluso procesos de intercepción de cables submarinos,
y recurre a la utilización de programas "husmeadores", llamados
"sniffers", colocados en las principales intersecciones de Internet.
Los datos luego son analizados por programas especiales "Diccionarios"
que actúan guiados por palabras clave, números telefónicos
o direcciones de la Red que interesan a cada uno de los países
involucrados.
Hay numerosos cazadores de datos sobre Echelon en la Red, que ya han
desenterrado referencias a esta red en documentos desclasificados
de la NSA. Por otra parte, autoridades de Australia y Nueva Zelanda
han reconocido su participación en un sistema global de vigilancia.
El 24 de junio de 1999 Time Digital, el sitio de la famosa revista,
publicó un artículo según el cual Echelon tiene
capacidad para "escanear" hasta 90 por ciento del tráfico de
Internet. Y recoge los reclamos de países como Francia, Alemania
y Suecia, excluidos del club, por el presunto uso del sistema para
realizar actividades de espionaje entre empresas. Se dice que el abanico
de los espiados es amplio: desde Airbus o Volkswagen hasta Amnistía
Internacional.
"Sabemos que la tecnología existe, y que es utilizada en contra
nuestra", comentó el ex jefe del espionaje alemán, Josef
Tarkowski, en un completo reportaje de investigación publicado
por The Times de Londres hace un par de años.
Pero las implicaciones del descubrimiento de esta red van más
allá del espionaje. Si Internet puede en realidad ser "escaneada"...
Sólo quedará confiar en las fuerzas ciberespaciales:
la capacidad para que Internet crezca y se distribuya, y cada vez
sea menos vulnerable debido a su diversidad.
Aunque también es cierto que Echelon no será el último
invento de los superagentes...
¿Alguna vez escuchó hablar de TEMPEST? Ciencia realidad pura:
los reflejos electromagnéticos de nuestras pantallas atraviesan
hasta las paredes, y pueden ser leídos con aparatos especiales,
todas nuestras navegaciones expuestas. Haga la prueba: coloque "Tempest"
en un buen buscador de Internet...
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