El
destino nos alcanza
¿Acaso
puede existir un sistema de información basado en redes accesibles
desde todo el mundo, políglota y pluricultural que opere sin control
ni vigilancia de gobiernos o policías? Eso no se puede permitir, dicen
ahora los paladines de la lucha contra los ciberdelitos.
Ocurrió
en otoño en Budapest. Los delegados de 30 países actuaron sin dilación
y sin temblores en la mano: firmaron una convención sobre ciberdelitos
auspiciada por el Consejo de Europa, el primer tratado internacional
sobre este tema, una criatura forjada al amparo de los temores generados
por el advenimiento de una revolución que conocemos como la era digital.
Los
gobiernos europeos, Canadá, Estados Unidos, Japón y Sudáfrica cumplieron
con la ceremonia realizada durante los últimos días de noviembre de
2001, y esperan que otros países se sumen a este tratado. Después
vendrá el proceso de ratificación, y bastará con cinco aprobaciones
para que entre en efecto.
El
tratado hace un llamado para que los gobiernos impulsen legislación
destinada a combatir el ciberdelito a nivel nacional y para impulsar
la cooperación internacional en este campo. Pero eso no es todo: también
dispone medidas como la intercepción de mensajes o el allanamiento
de información almacenada en servidores, cuando fuera necesario.
La
Unión Europea ya está sumergida en un intenso debate sobre su propia
legislación contra el cibercrimen, y el Congreso de Estados Unidos
acaba de aprobar normas que permiten una vigilancia sin precedentes
del intercambio de información a través de las redes. El proceso,
sin duda, ha sido acelerado por los atentados terroristas del 11 de
septiembre.
El
resultado de esta ofensiva contra el ciberdelito, aderezada por las
paranoias de siempre, podría tener un efecto de enrarecimiento de
Internet. Porque sin duda es una ola que ya no se detendrá.
Internet
es resultado de un proyecto financiado por militares a fines de los
60 y durante los 70. Sin embargo ese proyecto nunca hubiera llegado
a convertirse en lo que es si no hubiera sido 'liberado' de control.
Desde que la conexión a las redes se transformó en un acto masivo,
a mediados de los 90, mucha gente se sorprende al escuchar esto: la
Red de redes no tiene dueño, nadie ejerce control absoluto.
Pero
no es una utopía se trata simplemente de un sistema que en el momento
de crecer, creció descentralizado. Las empresas de conectividad a
alta velocidad que pueden ejercer poder sobre nodos clave pierden
influencia a medida que aumenta la dispersión de la red y la diversidad
entre sus conectados. Aunque también podrían ganarlo si como consecuencia
de fusiones o adquisiciones surgiera un gran monopolio.
En
medio de este escenario los tratados para combatir ciberdelitos tienen
amigos y enemigos. Quienes los aprueban argumentan que el advenimiento
de Internet y la libertad para la difusión de la información es un
campo fértil para la proliferación de algunos tipos de crímenes, y
que el único mecanismo para combatirlos es la represión, en este caso
traducida en acciones de vigilancia e intercepción.
Quienes
se oponen a estas medidas argumentan que los delitos en Internet reflejan
un mundo 'real' donde ya hay leyes para combatirlos, y sugieren que
las acciones de vigilancia e intercepción en realidad afectan los
derechos de las personas que usan la red, atentan contra su intimidad
y a la larga pueden entorpecer el proceso de digitalización de la
sociedad.
Tratados
como el que se acaba de firmar en Europa o el de Estados Unidos suelen
dar inéditas atribuciones a las policías para intervenir las comunicaciones.
En el mundo 'real' abundan los casos de abuso y malas interpretaciones
de la ley: ¿pasará lo mismo en el ciberespacio?
Los
temores llegaron a oídos de los promotores del acuerdo europeo quienes
se apresuraron a aclarar en declaraciones divulgadas por agencias
de noticias a fines de noviembre que no buscan crear un sistema de
'Gran Hermano' para vigilar a los ciudadanos.
"La
necesidad de una cooperación internacional en la batalla contra los
ciberdelitos... no debería ser utilizada como un pretexto para lesionar
los derechos humanos fundamentales", recordó en un editorial
el diario japonés Asahi Shimbun, no muy contento con la participación
de su país en convenciones que podrían afectar el derecho de los ciudadanos
a comunicaciones seguras.
El
tema de los ciberdelitos y las medidas para combatirlo será fuente
de un interminable debate en los próximos años. Y seguramente muchos
tendrán la sensación de que es necesario ser más creativos para lidiar
con el problema. Importar mecanismos del mundo real al mundo virtual
puede resultar ineficaz, y tener un efecto perverso.
Además
las medidas de represión serán difíciles de aplicar en una red distribuida,
salvo que la conexión sea desenchufada, como hicieron los Talibanes
en Afganistán (aunque se estima que los 100 principales dirigentes
sí tenían acceso).
La
posibilidad de conectarse desde cualquier país permite evadir a la
justicia de otro, algo que algunas empresas estadounidenses ya comenzaron
a hacer, en muchos casos para ahorrarse impuestos.
Ningún
tratado internacional tapa todas las rendijas. Algunos novelistas
de ciencia ficción ya han imaginado una civilización del futuro cercano
en que algunos países pequeños, por ejemplo, podrían hacer buenos
negocios al convertirse en 'paraísos de la información', algo similar
a los paraísos fiscales de nuestro tiempo.
Un
futuro cercano en el cual el idioma más hablado en Internet quizás
será el chino, en el cual la mayor parte de los mensajes circularán
fuertemente encriptados y por lo tanto ilegibles para interceptores,
en el cual Internet será mucho más común, llegará por los cables eléctricos
e involucrará a electrodomésticos y automóviles.
Pero
si las acciones de combate al delito parecen difíciles de aplicar
en el ciberespacio más allá de lo que se hace actualmente (como las
exitosas operaciones para desarticular redes de pornografía infantil),
¿por qué se legaliza la posibilidad de una persecución?
En
los próximos años lloverán las iniciativas para ejercer más control
sobre Internet.
Si quiere saber
más sobre el tratado contra ciberdelitos firmado en Europa vaya a:
http://www.coe.int/T/E/Communication_and_Research/
Press/Themes_Files/Cybercrime/