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Artículo actualizado a junio del 2000


El Sistema de Nombres de Dominio
(DNS) fue establecido en 1984, cuando había poco más de 1.000 hosts o servidores en Internet. Ahora hay más de 40 millones
de hosts.

El primer dominio fue simbolics.com,
registrado el 15 de marzo de 1985

Lista de dominios
http://www.nova.es/domin_af.html

ICANN
http://www.icann.org

CORE
http://www.corenic.org

Conteo de dominios
http://www.nw.com/zone/www/top.html

Iana
http://www.iana.org

¿Qué son los dominios? (español)
http://www.aui.es/biblio/bolet/bole008/
arti006.htm

Propiedad Intelectual
http://wipo2.wipo.int/process/esp/
processhome.html

La OMPI, en español!

Documento EE.UU.
http://www.ntia.doc.gov/ntiahome/
domainname/dnsdrft.htm

Temas de dominios
http://www.ljx.com/internet/
irdomain.html

Anti-ICANN
http://www.domain-name.org

 

Nombres borrascosos
Paisaje tras la primera batalla de Internet. La lucha por el control de los nombres de dominio terminó con un 'armisticio' cuyos primeros efectos comenzaron a sentirse en 1999. Pero nadie sabe si el nuevo sistema funcionará.


Foto: http://www.cyber24.com/htm3/index2.html

Los rastros del poder son tenues en estos tiempos primigenios de Internet: la mayor parte de los navegantes no saben lo que ocurre en las entrañas de las redes. Pero los más curiosos habrán notado hacia 1996 el comienzo de una colisión de fuerzas en torno a un asunto clave, el de los nombres de dominio.
Entre fines de 1997 y comienzos de 1998 el debate sobre los dominios de Internet ya se había convertido en una abierta disputa entre Estados Unidos y fuerzas independientes de carácter internacional, que finalmente acordaron ponerse de acuerdo para establecer un nuevo sistema de asignación de nombres, cuyas primeras manifestaciones ocurrieron en mayo de 1999.
Todo empezó cuando la explosión de conectividad a Internet evidenció que el número de nombres disponibles era finito, y por otro lado generaba fuertes roces con los mecanismos de propiedad intelectual en el mundo real.
Los nombres de dominio representan en palabras más fáciles de retener a códigos numéricos utilizados por las máquinas para encontrar información o interlocutores en las redes. El sistema incluye una categoría superior enunciada al final del cuerpo principal de una dirección ciberespacial, como '.com' o '.fr', y una palabra que se coloca justo antes, y que debe registrarse para asegurar que no haya ninguna otra igual.
Los dominios superiores o genéricos pueden ser geográficos de dos letras, como '.fr' para Francia o '.br' para Brasil, o bien temáticos como '.com' para comerciales o '.org' para organizaciones. Hasta ahora, los dominios temáticos eran asignados solamente en Estados Unidos, donde además fue desarrollada la Internet actual. Pero ahora Internet está globalizada, y no tiene fronteras.
La intensa demanda por los dominios '.com' fue la señal más clara de una posible debacle en el sistema. Además, se cuestionaba el monopolio entregado por el gobierno de EE.UU. a la empresa Network Solutions para que administrara el cada vez más jugoso negocio de vender nombres con esa terminación. Entretanto, en los países se hacían más estrictos los controles para registrar dominios geográficos, y en general comenzó a imponerse el mecanismo de cobro por registro.
En medio de este pantanoso escenario surgieron especuladores y corredores de nombres, explotaron feroces conflictos con marcas registradas, y florecieron los movimientos insurgentes que demandaban más libertad para el sistema de los dominios.

Batalla ciberespacial

Internet no tiene dueños, ni controladores, ni policías, ni leyes aplicables a lo largo y ancho del planeta. Pero la Red se sustenta en el cumplimiento de normas y convenciones, sin las cuales sería imposible su viabilidad tecnológica. Los nombres de dominio, por ejemplo, deben ser reconocidos por los servidores para funcionar en toda la Red.
En el 'olimpo' ciberespacial hay una serie de organizaciones, de naturaleza más bien académica, encargadas de velar (aunque sin poder real) por el cumplimimiento de normas. La más importante, la Internet Society, junto con la que administró el sistema de asignación de dominios hasta ahora, la IANA, reaccionaron frente a la crisis en 1996 y convocaron un Comité Internacional Ad Hoc para solucionar el problema de los nombres en una red cuyo crecimiento está disparado.
Su resultado conmocionó al mundo de la Red de redes: siete nuevos dominios superiores o genéricos temáticos, que podrían ser registrados en todo el mundo en más de 87 empresas de 23 países que pagaron 10.000 dólares cada una para conseguir ser designadas, todo bajo la supervisión de un Comité de Registrantes o CORE, con sede en Ginebra. Un plan endosado por algunos gobiernos, organismos de ONU, patriarcas de Internet, proveedores de conexión, telefónicas europeas...
Sin embargo la respuesta de EE.UU. no se hizo esperar. Objetó la viabilidad y estabilidad del plan del CORE, y aprovechó la inminente caducación del contrato con Network Wizards para emitir un 'informe verde' que enrareció el ambiente de la Red a fines de 1997. El presidente Bill Clinton había nombrado un delegado especial para este tema: Ira Magaziner.
Aunque EE.UU. dijo que su propósito era fomentar la libre competencia, rápidamente quedó sometido a fuertes turbulencias originadas por una avalancha de críticas. Entre enero y abril de 1998 se acumularon 650 comentarios que, una vez impresos, tenían un alto de 45 centímetros.
Ira Magaziner dijo que el objeto del plan estadounidense era que "nadie debe gobernar Internet", pero la Comunidad Europea, Australia y numerosas organizaciones e individuos vinculados al funcionamiento de la Red de redes. La principal crítica vargumentaba que no se recnocía "la condición de Internet como un sistema de carácter internacional".
Aunque preveía el traspaso del manejo de los dominios al sector privado, quedó implicito que se realizaría en Estados Unidos, bajo las leyes de ese país. "Es una ratificación de jurisdicción" para una Internet de carácter global, dijo el CORE desde Ginebra, en medio de una serie de críticas al documento de Magaziner.
Dado el antagonismo generado por su primera propuesta, EE.UU. acordó revisarla y poco después emitió un "documento blanco", que fue materia de análisis de una reunión internacional celebrada en Ginebra en julio de 1998. El resultado, fue la creación de una nueva organización de carácter internacional, la Corporación Internet para la Asignación de Nombres y Números, más conocida como ICANN por sus siglas en inglés.

El fin del comienzo

El nuevo plan de Magaziner advertía que el nuevo sistema de dominios "debe reflejar la diversidad funcional y geográfica de Internet y sus usuarios", y fue útil para cambiar el estado de ánimo en la denominada "comunidad Internet". La decisión de establecer la ICANN fue aprobada sin mayores disidencias y, tras la disputa, se anunció el proceso de búsqueda de un nuevo sistema de nombres como el fin del comienzo de la Red. Hay quienes incluso vislumbraron una forma de gobierno embrionaria...
La ICANN realizó un encuentro en Singapur, en marzo de 1999, donde fueron elegidos o ratificados los primeros 15 miembros de la directiva. En efecto, es diversa, pero desde el sur del mundo es inevitable comentar que está cargada hacia el norte. Lo más parecido a Latinoamérica es el español Eugenio Triana. Sin embargo, el proyecto es que esta institución crezca.
En una reunión prevista para mediados de 1999 en Berlín, quedará definida la nueva organización de administración de nombres de dominio DNSO, que debería enfrentar el desafío técnico de los nombres del futuro.
Pero en medio de esta tregua aún hay zonas oscuras. Una de ellas, es que la ICANN ha dejado postergado el plan del CORE de crear siete nuevos nombres de dominio genérico o superior, y en vez de eso decidió concentrarse en democratizar los '.com', '.org' y '.net', que eran monopolio de Network Solutions.
Otras cinco empresas, incluidas una francesa, una australiana y el propio CORE, y la mga compañía America OnLine, también fueron autorizadas para vender esos dominios, que están casi agotados.
Y aunque la democratización está muy bien, no es completa. Porque ellos pagarán un precio al por mayor a Network Solutions, que seguirá registrando los nombres. El valor para los usuarios, eso sí, debería bajar, pues hay amplio margen de oferta entre los 9 dólares al por mayor y los 70 que se cobran hasta ahora por la inscripción en EE.UU.
Más allá de generar nuevas terminaciones para los dominios de Internet, la nueva asociación también enfrentará el tema de la propiedad intelectual y los derechos de marca, que cada vez son más complejos. Existen numerosas posiciones sobre cómo enfrentar este tema en el ciberespacio, pero ninguna es definitiva.
Las más acertadas son las más vagas: será necesario crear un nuevo sistema, para una nueva realidad.
¿Y qué pasaría si ICANN fracasa en tiempos de alta demanda de nombres? El presidente de la Internet Society, Don Heath, sugirió una respuesta: "nos veremos precipitados a una interesante temporada de caos".

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