|
Érase
una vez Yahoo!
Un
directorio que revolucionó la revolución de la información
creció mucho, se enriqueció, navegó la primera
gran crisis ciberespacial y escogió un camino: transformarse
en un bazar. Una historia relámpago...
En los tiempos
del big bang ciberespacial, cuando Internet era apenas un rumor,
nació el directorio Yahoo!, protagonista de una historia de película:
en sólo unos pocos años la iniciativa de dos estudiantes se convirtió
en una megaempresa de la economía digital, un coloso capaz de agitar
mercados bursátiles y de abarcar el mundo entero.
Pero como suele
ocurrir en las películas y también en la vida real, el crecimiento
tiene un costo. Y desde hace un tiempo el directorio que parecía
haber instaurado un estilo propio de empresa grande pero informal,
comprometida con el libre acceso de usuarios, recorre el camino
hacia su transformación en un bazar de compra y venta de servicios,
de información, y de enlaces de Internet.
Yahoo! aún sigue
siendo Yahoo!: pueden realizarse búsquedas por categorías, hay servicios
que tienen alta demanda de internautas, las noticias (y las coberturas
especiales) funcionan bien, y hay numerosos sitios en otros idiomas
o con diversas orientaciones nacionales donde los cambios llegan
más lentamente. Pero su nueva directiva ha sido clara al enunciar
el objetivo primordial: quieren dinero.
Poco antes de
publicar este artículo en abril de 2002 se supo que Yahoo!
prepara el cobro por servicios especiales de correo (como chequear
otras casillas POP), que podría transar información privada de sus
usarios si estos no se apresuran a reiterar que prefieren no divulgarla,
y que habrá que pagar por el acceso a juegos.
La apariencia
del viejo directorio ahora es la de un sitio recargado de publicidad,
al menos en su versión original en inglés.
Además hace
unos meses la dirección de Yahoo! anunció que cobrará 300 dólares
cada año para 'considerar' en forma expedita la inclusión
de sitios en su directorio. Y esto es trascendente. Algunos analistas
se preguntan, ¿qué pasará con quienes no pueden o no quieren pagar?
Deben optar por el servicio gratuito de inscripción que, como muchos
de quienes lo usan ya saben, es 'a la suerte' y a largo plazo.
Esto significa
que el directorio será mucho mejor para quienes buscan tiendas o
empresas con capacidad económica como para invertir en una estrategia
de posicionamiento en Internet, pero las noticias son malas para
los que quieren información pues estará sesgada por un condicionante
económico. Yahoo! en un tiempo sería parecido a unas páginas amarillas
o a una de esas guías de tiendas donde los que están pagan para
estar, si el cobro anual se generaliza.
De acuerdo con
algunas declaraciones de prensa en el caso de los sitios no comerciales
el pago no será anual sino de una sola vez, aunque eso no estaba
claro cuando revisamos el texto de los 'términos' de servicio incluidos
en el sitio madre en inglés.
Yahoo! también
comienza a vender espacio extra de correo en sus discos, lanza un
servicio de búsqueda VIP que es pagado si desea visitar los resultados,
coloca avisos por todas partes, y según informes de la propia empresa
está en proceso de reestructuración para garantizar las ansiadas
ganancias.
El estratega
a cargo de estos cambios es Terry Semel, quien asumió la jefatura
de la empresa hace algunos meses. Su objetivo principal es el de
reducir la dependencia de los avisos publicitarios que en Internet
ya no solucionan los problemas de rentabilidad, en especial los
de megacorporaciones con costos elevados.
Que una compañía
quiera tener ganancias no tiene nada de malo, es una ley del mercado.
Pero en el caso de Yahoo! el cambio de actitud induce a la nostalgia
de muchos internautas, porque pareciera abandonar la revolución
de la información que ayudó a forjar en busca de la tierra
presuntamente prometida de una vocación más comercial.
Para entender
la trascendencia de este directorio y el origen de esa nostalgia
debemos volver al principio, al big-bang ciberespacial que se produjo
a comienzos de los años 90, ¡el siglo pasado!
Durante años
la tecnología de Internet fue utilizada para correos y para intercambio
de archivos, hasta que ese big bang de los 90 fue detonado por la
aparición de la World Wide Web o Telaraña Mundial, inspirada en
teorías de vinculación del conocimiento.
A comienzos
de esos 90 la Telaraña era un experimento para adelantados, hasta
que en 1993 apareció el primer 'navegador' de contenidos en la WWW,
Mosaic. Para entonces David Filo y Jerry Yang eran estudiantes en
Stanford, California.
La aparición
del navegador Mosaic (cuyos desarrolladores crearían en 1994 el
Netscape) detonó la revolución. Con la nueva herramienta Internet
era accesible a una mayor cantidad de personas y resultaba más fácil
incorporar contenido gráfico. Y fue en el mismo 1993 cuando Filo
y Yang tuvieron una idea: crear un directorio de los sitios web
de aquel entonces para orientar mejor sus navegaciones personales.
Por supuesto
era una iniciativa rudimentaria, en ese entonces era difícil prever
el desarrollo ciberespacial, pero ya en 1994 el nombre de ese directorio
sonaba en los oídos de la primera oleada de 'navegantes' de la Red
de redes. Saber qué era Yahoo! era lo mismo que estar en Internet.
La palabra proviene de Los Viajes de Gulliver, donde un yahoo es
un "bruto con forma humana".
Según
cuenta la layenda los yahoos lograron el respaldo de una especialista
en organización de la información, Srinija Srinivasan. El directorio
clasificó los webs al estilo de una taxonomía, usada en la biología
para asignar a cada especie un reino, tipo, clase, familia, especie,
variedad...
El producto
manejado desde los computadores de Filo y Yang, apodados Akebono
y Konishiki, tuvo rápida aceptación. La clasificación ha sido emulada
hasta el cansancio desde entonces y permitió que Yahoo! se convirtiera
en una herramienta clave: los resultados de las búsquedas allí eran
mucho más precisas y abarcaban un tema, a diferencia de los motores
automáticos que, ya en 1995, producían listas y listas de archivos
inútiles.
Además, Yahoo!
permitía búsquedas lógicas. Una de sus cualidades fue (y aún
es) que los sitios eran colocados en la clasificación por un equipo
de seres humanos, lo que resultaba un alivio. Y como Internet aún
no se había desbordado a si misma, el directorio de mediados
de los 90 se convirtió en una fuente autorizada sobre los sitios
web.
Y creció demasiado
rápido. Hacia 1995 Yahoo! comenzó a transformarse en una empresa
real y con el tiempo sus fundadores asumieron el papel de 'jefes'
, pero llamaron a especialistas en negocios para hacerse cargo.
Después de todo se trataba, y aún es así, de uno de los sitios web
más visitados del mundo.
El gran capital
de Yahoo! han sido sus usuarios. Los cientos de millones de visitas
tenían un valor importante para los avisadores que descubrían Internet
en la segunda mitad de los 90. La empresa, llamada Yahoo! Inc.,
comenzó a crecer con servicios en otros idiomas, secciones especiales
de contenido, noticias y mucha interacción. Salió al mercado y devoró
otras iniciativas, como el proveedor de sitios web gratuitos Geocities.
Su correo web es uno de los más comunes en el mundo.
A fines de los
90 Yahoo! creó la 'inscripción expresa' de sitios en su directorio,
que mediante un pago único garantizaba una revisión expedita por
parte de sus editores, sobrepasados de sugerencias con el sistema
gratuito, que tenía evidentes fallas. Muchos especialistas en posicionamiento
de sitios web empresariales esperaban este servicio pagado para
contar con un mecanismo más expedito y profesional de clasificación.
Ahora la transformación
es insinuada de manera más definitiva con el sistema de pago anual.
Ese traje de empresa comercial seguramente ganará adeptos y clientes,
pero la duda es si mantendrá la fidelidad de una gran masa de internautas
que podrían tener dudas sobre la honestidad de los resultados de
sus búsquedas.
Si busco Inteligencia
Artificial: ¿qué aparecerá allí, una empresa que vende sistemas
o el sitio donde enlazan a investigaciones científicas que
seguramente no pagará para ser incluido? No todos los usuarios de
Internet andan en busca de tiendas, algunos quieren información,
a veces información que (aunque parezca mentira a apóstoles de ciertos
sistemas económicos) ni siquiera tiene valor comercial.
Es probable
que Yahoo! mantenga gran parte de su base de datos, y que muchos
sitios considerados indispensables, como el Comité Olímpico Internacional
o IBM o la última película de moda no requieran estar
pagando anualmente para figurar. Pero la tendencia es clara: apunta
en dirección a la venta de sus listas de resultados.
En todo caso
Yahoo! no es un actor aislado. El mercado de las herramientas de
búsqueda que basó su modelo de negocios en la publicidad fue fuertemente
afectado por la estampida tras la crisis '.com'. Varios servicios
desaparecieron y otros orientaron su actividad directamente al comercio:
dime cuánto pagas y te diré si apareces. Es decir, en vez de ser
directorios de sitios web apuestan por ser listas de tiendas y empresas.
Altavista, por
ejemplo, que fue otro protagonista de nuestros primeros años ciberespaciales,
parece estar agonizando. Ya nadie habla de sus búsquedas, que fueron
legendarias. Y en su proceso de crisis, también cobra por figurar
en sus resultados.
Uno de los problemas
de estos sistemas puede ser la falta de sinceridad. A menudo el
navegante no es informado en forma transparente sobre el sistema
que lo sirve. En ninguna categoría comercial de Yahoo! se avisa,
por ejemplo, que para figurar allí hay que pagar y que eso afecta
los resultados de una búsqueda, y lo mismo pasa en otros
directorios o buscadores.
En un tiempo
la fiebre por Yahoo! era tanta que la propaganda decía "Do
you Yahoo!?", preguntando si ya te habías incorporado al grupo
de usuarios de ese directorio.
Ahora alguien
podría decir "Do you Google?" porque las tendencias cambian
y este es el nuevo servicio ciberespacial de preferencia. Una de
las virtudes que mantiene Yahoo!, por cierto, es que las búsquedas
en el directorio siempre se extienden a Google cuando no encontramos
lo que buscamos dentro de sus categorías, pero los resultados no
están enmarcados por la coherencia de un directorio.
Después
de tantos anuncios de comercialización, uno se pregunta cuánto
tiempo durarán esas virtudes. ¿Llegará el momento
en que algunos servicios serán considerados como gasto innecesario
en medio de una estrategia de mall?
Y por cierto
que en el nuevo Yahoo! no se salva ni el sexo: los sitios para adultos
deberán pagar 600 dólares anuales para estar allí. Sólo apto
para mayores, financieramente hablando.
(fin)
|